jueves, 23 de abril de 2009

Me falta tiempo

Y pienso que tal vez solo sea tiempo lo que me falta para enamorarme de ellos, de ellos que llegan a mi vida con sus vidas anteriores, a mi vida complicada, a mi vida agitadamente cotidiana. Llegan a mi vida pretenciosa, mi vida que pretende ser la muy interesante y que al final siempre es lo mismo. Un café el lunes, y el bar en martes, cervezas los miércoles y alguna inauguración en jueves, los viernes de amigos, sábados de fiesta y domingo en familia. Siempre así, con un libro en la bolsa, aunque a veces solo pueda leer dos párrafos, si es que me toca asiento en el metro y el cansancio de esta vida agitada me permite tener los ojos abiertos y la mente despejada.

Ellos llegan y me gustan y yo pienso que no tengo tiempo, tiempo para conocerlos, con concierto y cerveza en lunes e inauguración en martes, cafecito en miércoles y cine el jueves, con viernes de amigos, sábado de fiesta y domingo en familia, no hay tiempo, nunca hay tiempo.

Y ellos continúan su camino, se van lejos y yo me quedo con mi vida agitadamente cotidiana.

jueves, 16 de abril de 2009

Sala Nezahualcóyotl

Eraun día nublado y un poco frío, yo usaba calcetitas azules arriba de la rodilla y un vestido “easy acess” como los define Cinthia. Nos encontramos en el Centro Cultural y nos abrazamos muy fuerte por tantos ayeres distantes. Nuestros rostros estaban muy cerca y no pudimos evitarlo, nos besamos.

Nos miramos y supimos que queríamos lo mismo, nos deseábamos el uno al otro. Sin pensarlo demasiado empezamos a buscar un lugar, un rincón escondido, la sombra de un árbol o cualquier espacio que fuera cómplice de nuestro deseo y que escondiera nuestra aventura. Algunos amigos me han contado que no es difícil encontrar un lugar de esos por ahí, nosotros no teníamos suerte. No recuerdo en qué momento entramos al recinto, subimos tantas escaleras que al pisar el último escalón, yo estaba exhausta. Entramos a la sala e inmediatamente me tiré en una butaca, la melodía que venía del centro del escenario era exquisita. Con la ayuda del sonido pronto me recuperé, aún te deseaba y tú a mí.

Mejor lugar no podíamos haber encontrado, un ensayo, ningún espectador, nosotros solos y un concierto como compañía, nos entregamos al deleite, de ti, de mí, de la música, los sabores, el sonido, las emociones…

De pronto desperté, era martes, estaba en la sala repleta de gente, casi frente al escenario, a mi lado estaba Athenea, estábamos en un concierto y no estabas tú.