lunes, 5 de noviembre de 2012

Un año

¿Qué cosa es un año? 

Se supone que (el año sideral) es el tiempo en que la Tierra tarda en darle una vuelta al sol y equivale a 365 días 6 horas 9 minutos 9.76 segundos. Aunque también se refiere a lo que tarda cualquier planeta en dar la vuelta así que puede ser diferente.

Hay muchos tipos de años, el anomalístico que es el tiempo transcurrido entre dos pasos sucesivos de la Tierra por el perihelio de su órbita (ajá) que equivale a 365.2596 días. O el galáctico que es el tiempo transcurrido en una órbita del Sol en torno al centro de la Vía Láctea y son como 220 millones de años siderales (nomás poquito). O el platónico que no es lo que se tarda tu amor platónico en pelarte ¡no! es el tiempo en que el eje de la Tierra describe un círculo completo en la esfera celeste debido a la precesión (por si a alguien le interesa),  como 25.800 años. O qué les parece el año de eclipse que sí, es el tiempo que se tarda en suceder un eclipse.

Total que un año puede ser la cantidad de tiempo que quieran, o sea, exactamente eso, una medida de tiempo que en mi caso se traduce en millones de emociones, canciones, idas al cine, desvelos, risas, lágrimas, deseos, noches, amaneceres, visitas de museo, frío, gotas de lluvia, tragos de cerveza, tacos, hambre de media noche, habitaciones de hotel, vuelo en globo, tormentas eléctricas, besos y caricias, horas atorados en el tránsito, paseos en bote, olas de mar, tazas de café, palomitas, icee de cereza, paseos en bici, desayunos, comidas y cenas, viajes en metro, sol, apretones en metrobús, 2 x 1, helados, llamadas telefónicas, mensajes de whatsapp, conciertos, huídas, ausencias, pasteles, sushi, restaurantes, nieves de lima y de mandarina, botellas de vino, ropa en el suelo, traslados en coche, exhibicionismo puro, bailes, caminatas de madrugada, carreteras, imágenes, fotografías, cascadas, mezcal, papas fritas, pizzas, juegos, corazones morados, alergías de sol, encuentros y desencuentros, jueves de terapia, sorbos de té Chai con un chorrito de leche, malteadas, hamburguesas y vainillas latte, comidas raras, fiestas tema, montones de chicles de yerbabuena, manos entrelazadas, miradas tiernas y sonrisas llenas de luz, suspiros, respiración agitada, piel chinita, desnudos, sinceridad, flores, velas, atragantarme con mis palabras, comida y bebida en exceso, nuevas sensaciones, nuevos gustos...

Y así, conforme transcurría el año, comencé a sentirme diferente, a querer más y querer mejor, aprendí de mis errores y desafortunadamente cometí otros y sentí y mis "yo nunca ___" dejaron de tener sentido y me emocioné  y el mundo me parece otro y a veces dudo y luego imagino y quiero y siento y amo y ya bailo sin música, canto y brinco al caminar y me vuelvo loca. Y a veces parezco la más cuerda y amargada y luego la más bondadosa, siento el calor, como traer una luz en el corazón que me quita el frío y sonrío sin razón y lloro de alegría y cierro los ojos y echo la Cabeza para atrás y pienso en él, en mi, en la comunión. Y me vuelve ligera y vuelo y exagero y todo empieza a parecer más, más grave, más rojo, más intenso, más fuerte, más sincero, más tarde o más temprano, más pasión ¡más mejor!

Y en un año mi vida se ha llenado de adjetivos impronunciables, de hartos oximorón, de verbos, de sustantivos, de preposiciones nuevas, siempre con dos sujetos (él y yo) y a veces somos uno (nosotros) y solo se me ocurrren predicados llenos de magia, muevo los tiempos gramaticales a mi antojo, sin razón ¡no me importa! La vida ha comenzado a ser superlativa... suprema, me he vuelto más loca, loquísima y todo me sabe bonísimo y me resulta clarísimo. 

Y en un año he dejado de ser correcta al hablar, al escribir, al mirar, al usar cualquier verbo en infinitivo. He cambiado miles de veces los prefijos y sufijos y hasta los uso juntos ¿los signos de puntuación? ¡me empiezan a valer madre (dejan de importarte, pues)!

Y entonces me ha pasado que en un año he perdido la capacidad de saber lo que es un año, porque un año ha dejado de ser tiempo para ser un año, para ser memoria, para ser juego, para ser vida. Un año comenzó a ser un año y espero que siga siendo, que sea un año más grande o infinito o muchos años, o miles de millones de años. Que un año sea una vida y que dure lo que tenga que durar. Pero que sea como este año, lleno de historias, enlaces, desenlaces, magia, color... ¡amor! 

Que sea como estos 12 meses, 52 semanas, 365 días, 8760 horas en la que he pensado en él, 525 600 minutos en los que he deseado estar a su lado, 31 536 000 segundos en los que he sido muy feliz (y cursi).

¡Brindemos por un año, por el primer año!