viernes, 12 de noviembre de 2010

Libertad

Ella era una niña inocente, tuvo que conocerlo para conocerse a sí misma...

Áquel hombre la llevo a los límites.

Perdiendo esa inocencia que la oprimía terriblemente, esa inocencia que detestaba sin saberlo, al perder esa inocencia se sintió libre.

La intimidad del asiento trasero.

Lo que sucede en el asiento trasero de un coche debe quedarse ahí, jamás salir por la ventana que se baja para desempañar los vidrios, ni por la puerta que se abre y rompe el mágico momento devolviendo a los amantes a lo cotidiano.

Debe permanecer en el tapiz del auto con el aire viciado por la rápida respiración de los amantes. Debe quedarse en el recuerdo, en la incomodidad de dos cuerpos que se buscan con frenesí; que encuentran el como porque ya están en el donde.

No debe ser asunto de mirones que intentan traspasar los vidrios con miradas chismosas de desaprobación e infinita envidia ¡no! No es asunto suyo, es la intimidad del asiento trasero de un coche. Mucho menos debe ser descubierto por policiías que con mirada lasciva condenan los hechos.

Es así, lo que pasa en el asiento trasero de un coche solo es asunto de los amantes.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Reencuentro

Empujé las puertas de vidrio que me advertían que dentro estaba desierto. Crucé los cristales cuidadosamente lavados, transparentísimos. Me encontré frente a un pasillo algo estrecho y a media luz que terminaba en un mostrador.

Caminé el largo pasillo cubierto con una delicada alfombra, todo era genial, este no era un hotel de paso, no es que conozca muchos, pero mi experiencia me permite calificarlos de fríos y comunes, este era diferente. No era un hotel de paso ¿Acaso era un hotel?

De decoración exquisita todo encajaba. Elegante. No quería sentirme elegante esa noche, pero el lugar me obligaba a adoptar actitudes que no tengo a diario. Me recuerdo con un vestido de seda en tonos oscuros, negro o azul marino quizá, zapatos negros de tacón, caminando lo más erguida posible y con una sonrisa, de esas que hago cuando sé que me observan y no quiero que la persona en cuestión advierta que lo sé. Seguro que nadie me observaba, yo quería que así fuera, sabía que no. Solo practicaba.

La luz tenue apenas inundaba el pasillo, iluminaba los escasos muebles que se encontraban en él. Después de unos pasos que me parecieron una eternidad llegué a la recepción, como ya lo había pensado, nadie acudió a mi encuentro.

Toque la campanita para advertirte mi llegada, seguro que al escucharla levantaste las cejas y mordiste tu labio inferior, me esperabas.

Llegué hasta la puerta de aquella habitación y no tuve que tocar, me recibiste con tu mejor sonrisa, yo hice una mueca, la más parecida a tu sonrisa, te miré con unos ojos coquetos que intentaban darte una introducción a lo que pasaría instantes seguidos. No dijimos nada, permanecimos en silencio, no había necesidad de hablar, nuestras miradas lo decían todo ¡cuánto nos habíamos extrañado!

Nos besamos, un beso cálido de reencuentro, duró largo tiempo, acariciaste mi espalda y besaste mi frente. Con mi cara frente a tu pecho, me recargué en él y me sentí segura, quise abrazarte pero mi bolso me lo impedía, lo deje caer y en ese momento fuiste bajando tus manos, recorriste mi espalda y te detuviste justo en el lugar en el que se juntan la cadera y las nalgas. En un acto casi simultáneo tire de la cinta del famoso vestido “easy-access” y lo dejé caer a la alfombra, la sensación de la tela bajando por mi cuerpo y el frío propio de la desnudez pusieron mi piel chinita, ya había empezado y no quería detenerme, no pensaba hacerlo.

Mirándote a los ojos desabroche los botones de tu pantalón y saqué tu pene. Sonreímos cómplices de aquello.

Seguía mirándote a los ojos mientras me arrodillaba, luego bajé los ojos y lo miré, lo contemplé y lo tomé delicadamente con ambas manos. Sabía que me observabas, hiciste un sonido, lo más parecido a un esbozo de satisfacción, supe que te gustaba, querías que siguiera. Lo besé suavemente y continué acariciándolo por breves instantes. Lo introduje en mi boca y noté como se endurecía más y aumentaba de tamaño, empecé a mover la lengua, tú acariciaste mi cabello. Te sentaste en el filo de la cama.

Arrodillada frente a ti continué recorriendo tu pene con mi lengua, no podías quitarme los ojos de encima, los abrías y tenías que cerrarlos por esa satisfacción, mientras yo dejaba que entraras y salieras de mi boca a tu antojo. Sujete con firmeza tu pene entre mis labios y comencé a succionar, era como si quisiera absorberte de esa forma, no dejé de mover la lengua con vaivenes suaves.

Yo también te miraba, me encantaba verte disfrutando, me encantaba tu forma de verme, me excitaba aún más. Seguí...

Devoraba, lamía, chupaba, besaba... y llegó. Tus piernas se tensaron, sujetaste fuerte mi cabeza entre tus manos, tu respiración se agitó más y los gemidos aumentaron. Recargaste tus labios en mi frente y eyaculaste.

Mis pininos como reportera

Primer nota publicada con mi nombre...

http://impreso.milenio.com/node/8862819

martes, 9 de noviembre de 2010

Guía "primeros auxilios" por Athenea Ruiz

(NIVEL BÁSICO)

Paso número 1:
Te armas de valor y lo desenvuelves... ¡Oh! ¿Qué has encontrado? Es un regalo única y exclusivamente para ti(viene en diferentes tamaños y colores, no te asustes si cada que lo abres encuentras uno diferente, es normal, eso depende única y exclusivamente de tu deshinibición por la vida).

Paso número 2:
Hueles y percibes si te gusta o no, (es válido retractarte) si así sucede y decides no probarlo, ve directo al paso número 10.

Paso número 3
Con decisión y nada de titubear, lo tocas, te dispones a conocer las dimensiones de tu nuevo y posiblemente mejor amigo (a veces sale algo traicionero, pero suele ser buena compañía, siempre que lo necesites puedes acudir a él, regularmente estará dispuesto). Conoce todos los rincones, hasta los más escondidos, si le descubres protuberancias raras a lo visto en teoría, retrocede y ve directo al paso número 10.

Paso número 4
Desliza ligera y lentamente tu lengua por la parte superior, sentirás que es suave y lisa. Rodea con tu lengua hasta llegar al corte(lo más seguro es que saldrá un líquido viscoso y transparente, no te asustes, es normal).

Paso número 5
Con tu mano derecha si eres diestra o con la izquierda si eres zurda (no importa con que mano lo hagas, en ese momento sabrás cual), acaricia las dos bolitas que cuelgan de un saco a tu nuevo amigo.

Paso número 6
Con tu dedo medio no intento limitarte, en este punto puedes usar cualquiera de los dedos de tu mano, pero el dedo medio abarca más, por eso es el más recomendable (de la mano que estas usando para acariciarlas), acaricia en donde termina esa bolsita y empieza un lugar que aún no queremos conocer (lo conocerás en el NIVEL INTERMEDIO), recuerda no rasguñar, ni pellizcar, ya que tu nuevo amigo es muy sensible y puede huir.

Paso número 7
Con la mano que utilizaste para hacer el paso número 5 y 6, agarra fuertemente a tu nuevo amigo y desliza tu mano de arriba abajo y de abajo hacia arriba utilizando un ritmo constante, posiblemente te pidan que tu ritmo sea más rápido cada vez.

Paso número 8
Con tu lengua vuelve a rodear la parte superior de tu amigo, y ahora sí, métetelo a la boca, no lo muerdas eso dolería mucho y escaparía de tus manos. Este paso puede ser combinado con el paso anterior, recuerda ser cuidadosa, tu nuevo amigo es sensible. Si aún no eres muy hábil únicamente utiliza tu mano.

Paso número 9
Con un poco de constancia,repitiendo los pasos anteriores sobre todo los pasos 7 y 8 saldrá algo de él, del orificio superior(un líquido mucho más viscoso que el primero y de color blanquecino con un ligero olor a cloro),no te asustes, es normal; y si esto pasa, has logrado perfectamente el cometido de esta guía. Deja que salga todo lo que tiene que salir. Si usaste la boca, te recomendamos que no te pases lo que salió, escúpelo en algún papel higiénico que se encuentre a tu alcance, posteriormente los residuos que queden en tu nuevo amigo límpialos con tu lengua, no es necesario que lo limpies, pero es descortés dejar chorreando a tu nuevo amigo. Si no te dio tiempo de escupirlo y te lo pasaste, no te preocupes, estas a salvo, no pasa nada. Si usaste la mano, límpiate con un trapo "limpio" o con papel higiénico.

Paso número 10
Deja que vuelva a ser guardado; otro día podrás saludarlo nuevamente, posiblemente si el fin de esta guía ha tenido éxito, será muy pronto y no habrá necesidad de que tú lo busques, si no es así, no te preocupes, después de este intento, puedes practicar con otros, lo importante siempre es dar el primer paso.

Si todo salió perfectamente, pídele a quien más confianza le tengas que te proporcione la guía para "intermedios".

_____________________________________________________________________________________

¡Feliz cumpleaños, amiga!