lunes, 30 de mayo de 2011

El juego de palabras locas. Locura

Esta mañana intentaba hacer un texto medianamente decente acerca de los sentimientos que se despiertan cuando se remueve el pasado. Quería dejar muy claro que no es justo que las personas envíen recuerdos que alborotan cosas en la mente y se hagan los muy inocentes.

En eso andaba cuando tuve una mañana atípica en la que aún ni desayunaba y ya era tarde, aún ni me bañaba y ya era tarde, todo por intentar escribir sin éxito, pero las palabras tuvieron la culpa, lo juro.

Me la pasé observandolas porque hoy no me tomaron en serio. No me permitieron ordenarlas, en cambio emprendieron juegos y anduvieron dando saltitos de hoja en hoja, en desorden, con una algarabía tal que ni pude enojarme con ellas. Me limité a ver como hacían su voluntad a costa de mis ganas por escribir algo serio.

Se intercambiaban letras minúsculas y mayúsculas, se cambiaban los acentos y escondían puntos y comas, todos los artículos se quedaron juntos y no logré acomodar a los verbos junto a los sujetos. Sin ton ni son anduvieron los pronombres. Las vocales a, e, i y o se pusieron agresivas y le arrebataban la diéresis a la u que no quería soltarla y se la rifaban entre ellas (¿se llamará bullyng gramatical?). La s se puso floja y le dejó todo el trabajo a la c y a la z ¿se imaginan? Menudas cosas que escribiría si el abecedario continuaba presa de la locura.

Ya no narro las otras "gracias", pensarán que estoy loca y seguramente no creerán lo que describo. Ni modo, me confieso incapaz de poner orden en mis palabras... será para la otra.

lunes, 9 de mayo de 2011

Nowhere

Un día desperté con ganas de caminar, salí de casa y recorrí aquél callejón vacío como siempre, lo recorrí como tantas veces antes, como lo hago diario, pero era diferente, no llevaba un rumbo, solo buscaba caminar para alejarme, para acercarme, para pensar, para no pensar.

Me hubiera encantado encontrar un callejón sin salida, hallarme en el punto de no tener más a donde ir y "tener que" permanecer ahí, no como una elección si no como un castigo, quizás ese sufrimiento me hubiera redimido, un sufrimiento no elegido, no autoinflingido. El callejón tenía salida así es que me obligo a seguir caminando, voltee la vista y aún veía la casa, la que ya no me pertenecía y de la cuál yo ya no era parte, a la que ya no podría volver, inesperadamente me sentí liberada, una libertad que lejos de saber a gloria, me asustó; una libertad que no alivia, que trae en el paquete la soledad, la soledad que no se disfruta, la soledad que llega de golpe, sin quererla.

Libre ya, seguí caminando, no podía encontrar el camino, carecía de brújula y aunque la hubiera tenido no habría podido elegir un destino, solo me dejaba llevar, caminaba por las calles hasta que una interrupción del camino me hacía doblar y tomar otra, de vez en cuando llegaba a "y griegas" que me obligaban a decidir entre una u otra avenida, no lo pensaba, seguía caminando, tal vez por que el semáforo me lo permitía, o un automovilista amable se detenía para darme el paso, todo el camino fue así, pequeños detalles que te muestran la dirección, tú te abandonas a esos detalles, solo por ser amable, por no ser malagradecida, pero no porque en realidad te importe.

Extrañamente no tenía hambre, sabía que ya era tiempo de comer algo, mi cuerpo reclamaba alimento, mis tripas no dejaban de hacer ruido y emprender una batalla contra mi inconciencia que se los negaba. No comí, seguí caminando, no hable con nadie, solo pensaba, pensaba en el futuro, en uno que debía inventarme, en el futuro que algún día sería el presente ese que nunca imaginé. No quería deternerme, no sabía dónde, no es que estuviera huyendo, solo que no tenía a donde ir.

Tampoco es que estuviera triste o que pensara mucho en el fin del mundo, al contrario, aún podía sonreírme, sorprenderme y enternecerme, así me paso durante el trayecto. El caminar no era un síntoma de depresión o de la felicidad eufórica, solo era un no saber, no tener rumbo.

El cansancio empezaba a hacer estragos en mi cuerpo, mis piernas ya no querían continuar, no les importaba que yo continuará incapaz de encontrar un destino, solo querían detenerse, en el próximo parque, en el próximo hotel, en el próximo café... es más en la banqueta. Así fue como entré a aquél lugar y conocí a esa persona, bebimos chai, comimos pan árabe y hablamos mucho, reímos, lloramos, nos confesamos, confesamos eso que no se cuenta a todos, que no es miedo, que no es felicidad, ya ni siquiera es incertidumbre, solo nosotros nos entendimos.

No sé en qué momento me quedé dormida, al despertar me encontraba en mi cama, la noche anterior no había sido un sueño, no puedo explicarlo, no sé explicarlo. El único recuerdo que tengo de esa noche es una nota que dice:

"Espero que se cumplan tus deseos, esos que no dependen de ti, esos que se esperan con el corazón abierto, y me ha gustado la parte de esperar con el corazón abierto no por pedir un deseo y esperar a que se cumpla... sino de sentir las acciones con el corazón, y no buscarlos con la cabeza."

viernes, 6 de mayo de 2011

Síntomas

Creo que me estoy enfermando y es grave.

No es normal extrañar tanto, ni andar tan sensible, ni tan de buenas, ni tan de malas, ni tan bipolar, ni tan ojos brillantes, ni tan despeinada, ni tan ciclista, ni tan motociclista, ni tan soñadora, ni tan fiel, ni tan emocionada, ni tan sonrisa perfecta, ni tan bicha, ni tan inspirada, ni tan despierta, ni tan insomne, ni tan desesperada, ni tan cursi, ni tan tragona, ni tan inapetente, ni tan lectora, ni tan chillona, ni tan bailadora, ni tan parlanchina, ni tan protagonista, ni tan antagónica, ni tan feromona, ni tan humana, ni tan salvaje, ni tan pensativa, ni tan melancólica, ni tan astuta, ni tan móvil, ni tan etérea, ni tan fuego, ni tan agua, ni tan tierra, ni tan sutil, ni tan arrebatada, ni tan mundana, ni tan sujeto, ni tan objeto, ni tan deliciosa, ni tan antojable, ni tan antojadiza, ni tan antónimo, ni tan sinónimo, ni tan cronopio, ni tan fama, ni tan arrabalesca, ni tan ostentosa, ni tan posmoderna, ni tan cocinera, ni tan verbo, ni tan adjetivo, ni tan tinta, ni tan hija, ni tan sobrina, ni tan consejera, ni tan analista, ni tan rica, ni tan pobre, ni tan rosa, ni tan morada, ni tan neomexicana, ni tan efímera, ni tan luchadora, ni tan política, ni tan apartidista, ni tan marxista, ni tan arte, ni tan ingeniera, ni tan internacionalista, ni tan cafetera, ni tan cinéfila, ni tan soñadora, ni tan creadora, ni tan creativa, ni tan leninista, ni tan encantada, ni tan bruja, ni tan princesa, ni tan colorida, ni tan mexicana, ni tan ciudadana, ni tan asustada, ni tan hippie...

...ni tan libre, ni tan feliz, ni tan yo...

...ni tan, tan.