jueves, 20 de agosto de 2009

Juke Box

Aunque en realidad ella no se sentía una maquinita de música, sentía que traía una juke box dentro, que las canciones iban pasando una a una y le iban cambiando la respiración, el ritmo con que parpadeaba y la intensidad de su sonrisa, según la melodía.

Se sentía dichosa, afortunadamente su juke box interna tenía buenas elecciones y todas las canciones eran felices o al menos ella lo creía así. Por eso caminaba dando saltitos de vez en cuando y también de cuando en cuando hacía piruetas, la gente en la calle volteaba a verla y pensaba que estaba loca ¡pero no! No estaba loca... ¡estaba feliz!

3 comentarios:

  1. Ésta es la segunda vez que trato de dejar un comentario. El texto JUKE BOX está bárbaro. Estás entre Monterroso y Chéjov (y parece ser que hasta es un cuento). De hecho me cae ya tan mal Charaudeau (que ni sé si se escribe así), pero es que Lourdes me dejó un gran conflicto con todo lo francés... Pero hablaba de Juke Box, y decía que me parece genial porque está entre lo posmoderno y lo patriciezco. Tienes estilo. José Enrique

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  2. Un día de estos compraré una botella de whisky, o vodka, o lo que sea; una dotación de Marlboro Rojo y encenderé el radio en Horizonte (una de las cosas que más extraño de la anterior casa) y juro que no saldré hasta escribir 50 cuartillas de un texto medianamente aceptable.

    Mientras leeré lo que tu escribes.

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  3. Diablos presiento como que esto es lo que me pasó
    ayer, bueno algo similar y por eso no podía dormir
    Encerio escuchaba los pedazos de las canciones que me sé en el bajo y tuve que levantarme a tocar
    para que se me pasara y diéra sueño..Se siente
    feo, ya hasta me había dado miedo ja, ja, ja..

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