Ella sigue creyendo que contaron mal su cuento, ¡pobre! nadie le entiende, todos creen que ha enloquecido, que perder a su amor la ha dejado deschabetada, que al irse aquél hombre se llevó los últimos rastros de cordura que le quedaban, si es que poseía algunos. Será que nunca los tuvo.
Ella insiste en que el narrador se equivocó, que contaron mal su cuento.
Está perdida, ya le han puesto la bata blanca e inutilmente continúa intentando convencerlos de que no está loca, que su cuento así no terminaba.
Yo no puedo hacer
nada, no puedo decirles que fui yo la que por diversión
cambió el final. En fin, confesarlo ahora y contarlo de nuevo sería un desastre. Mejor así.
Formidable y elocuente...
ResponderEliminarEl cuento mal contado, no es problema del lector, si no del protagonista; el escritor sólo narra lo que ve...
Felicidades!!!