viernes, 12 de noviembre de 2010

La intimidad del asiento trasero.

Lo que sucede en el asiento trasero de un coche debe quedarse ahí, jamás salir por la ventana que se baja para desempañar los vidrios, ni por la puerta que se abre y rompe el mágico momento devolviendo a los amantes a lo cotidiano.

Debe permanecer en el tapiz del auto con el aire viciado por la rápida respiración de los amantes. Debe quedarse en el recuerdo, en la incomodidad de dos cuerpos que se buscan con frenesí; que encuentran el como porque ya están en el donde.

No debe ser asunto de mirones que intentan traspasar los vidrios con miradas chismosas de desaprobación e infinita envidia ¡no! No es asunto suyo, es la intimidad del asiento trasero de un coche. Mucho menos debe ser descubierto por policiías que con mirada lasciva condenan los hechos.

Es así, lo que pasa en el asiento trasero de un coche solo es asunto de los amantes.

1 comentario:

  1. Lo malo de un blog es que aquí no hay RT ni un "me gusta".

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