Brindaron desnudos por el nuevo año, por él, por ella, por su efímero encuentro. Brindaron por los recuerdos avasalladores; por los arrebatos del pasado, pasado lejano, el pasado que ahora no saben si fue real o lo inventaron. El pasado que ayer era claro y ahora lo ven borroso, el pasado en el que los hechos cambiaron y las emociones que sentían eran otras, no las de su presente.
El pasado que ya nunca es real, que se fue deformando con cada sorbo de vida con cada trago y suspiro y sueño...
Con cada jadeo se deseaban un mejor futuro. Con cada giro en la cama iban ofreciéndose el uno al otro, entregándose por completo. Con cada beso y abrazo se reconocían otra vez, como antes, como el otro día del otro mes del otro año.
Recordaron su "no relación" que mantienen desde hace tiempo, su primer beso que ambos se acusan de haberlo robado aunque es seguro que los dos lo deseaban. Recordaron también sus encuentros anteriores tan efímeros como este en los que por azares del destino coincidían en tiempo y espacio. "Siempre igual" creyeron ingenuamente.
Hablaron muy poco de sus desconocidas vidas; disfrutaron los silencios, el vino, la música, el ruido de su respiración, sus manos entrelazadas, los abrazos... "estaban ahí en estado de amor puro. ¿Se imagina lo que debe ser un amor así, sin el desgaste de lo cotidiano, de lo obligatorio?"
El amanecer los tomó por sorpresa, se vistieron, tomaron su turno para entrar al baño, querían actuar como si nada; un encuentro más. En silencio salieron de la habitación y subieron al auto, sonrieron, intentaron aparentar, pero esta vez era diferente.
El pasado que ya nunca es real, que se fue deformando con cada sorbo de vida con cada trago y suspiro y sueño...
Con cada jadeo se deseaban un mejor futuro. Con cada giro en la cama iban ofreciéndose el uno al otro, entregándose por completo. Con cada beso y abrazo se reconocían otra vez, como antes, como el otro día del otro mes del otro año.
Recordaron su "no relación" que mantienen desde hace tiempo, su primer beso que ambos se acusan de haberlo robado aunque es seguro que los dos lo deseaban. Recordaron también sus encuentros anteriores tan efímeros como este en los que por azares del destino coincidían en tiempo y espacio. "Siempre igual" creyeron ingenuamente.
Hablaron muy poco de sus desconocidas vidas; disfrutaron los silencios, el vino, la música, el ruido de su respiración, sus manos entrelazadas, los abrazos... "estaban ahí en estado de amor puro. ¿Se imagina lo que debe ser un amor así, sin el desgaste de lo cotidiano, de lo obligatorio?"
El amanecer los tomó por sorpresa, se vistieron, tomaron su turno para entrar al baño, querían actuar como si nada; un encuentro más. En silencio salieron de la habitación y subieron al auto, sonrieron, intentaron aparentar, pero esta vez era diferente.
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