Nunca he querido desdibujarme, por el contrario, me gusta resaltar mis contornos, matizar mis sonrisas, abrillantar mis ojos, exagerar mis gestos, adornar mis verbos, colorear mis lágrimas...
Aquél se empeñaba en deshacerme, me iba borrando, primero me hacía tenue, luego acuarela, luego sombra, yo me iba sintiendo pálida, sin forma, sin brillo, sin chispa, más reflejo de vidrio, ya ni siquiera de espejo; al punto en que dejé de ser yo y comencé a ser otra.
Aquél se empeñaba en deshacerme, me iba borrando, primero me hacía tenue, luego acuarela, luego sombra, yo me iba sintiendo pálida, sin forma, sin brillo, sin chispa, más reflejo de vidrio, ya ni siquiera de espejo; al punto en que dejé de ser yo y comencé a ser otra.
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