lunes, 8 de agosto de 2011

Veneno

Creo que me ha picado un alacrán, una víbora o me pinche con algo venenoso, cualquier cosa que pique con veneno tal que pueda causar la muerte.

Desconozco que me ha picado, solo sentí el piquete, no quise ver que era, seguí caminando, no volví la vista, no me interesa saber a que me enfrento. No quiero tener la certeza de cuánto me queda vida, no quiero vivir con la angustia de un condenado a muerte que tiene fecha y hora de ejecución, ya es suficiente con saberme moribunda.

A partir de hoy tengo mis días contados, quizás no sean días, solo horas, minutos, incluso segundos. Cada trazo que doy con esta pluma podría ser el último, mis palabras podrían dejar de sucederse una tras otra. Tal vez mis ojos no puedan parpadear más, tal vez no llegué a contemplar la luna está noche. O tal vez sí, tal vez tenga muchas noches, viva muchos años, pero de que tengo los días contados, eso es seguro. Tal vez muera a los treinta o al parir a mi primer hijo, tal vez muera en mi luna de miel o mientras me baño, tal vez muera en mi fiesta de cincuenta años o muy vieja, ¡quién sabe! Solo sé que moriré por el efecto del veneno que ha entrado a mi cuerpo hoy.


Mientras mi mano la que ya veo ajena a mí sigue escribiendo, me voy a disfrutar el tiempo que me queda de vida, así sea un suspiro o una eternidad.

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